Encuentros con el cine: LOS GIRASOLES CIEGOS

Dípticos33 ENCUENTROS CINE

Este jueves, 23 de febrero, nos ocuparemos de “Los Girasoles Ciegos” de José Luis Cuerda, una producción española de 2008 de Sogecine / Produccions A Modiño / E.O.P.C / Producciones Labarouta. El guión fue de Rafael Azcona y del propio director por el que consiguieron el Premio Goya al mejor guión adaptado. Alberto Méndez, autor de la novela adaptada, obtuvo con ella el Premio Nacional de Narrativa y el Premio de la Crítica en 2005.

La aclamada novela de Méndez es uno de los textos literarios que la Consejería de Educación ha fijado para su lectura en 2º de Bachillerato. Así, cuando invitamos al departamento de Lengua y Literatura a participar en nuestros encuentros, nos propusieron dedicar una de las sesiones a la película de Cuerda, para que los alumnos la conocieran como complemento a su trabajo en la asignatura. Aprovecharemos para acercarnos, aunque sea brevemente, a la temática de la transducción de una obra literaria a una obra cinematográfica. Creemos que se trata de una buena elección, por la calidad de ambas obras y por la del guión. Novela, guión cinematográfico y película configuran, en este orden, un entrelazado de tres textos diferentes cuyo análisis nos puede permitir indagar en la transformación de las palabras en imágenes fílmicas, cómo se formaliza el paso de una narración a otra y qué cambios sustanciales se han producido al realizarlo en este caso concreto. Tres autores deben ser pues diferenciados en este ejercicio de comparación narratológica: el escritor, el guionista y el cineasta. Y, con ellos, probablemente habrá que decir algo sobre el, muy usado pero muchas veces confuso, término de la fidelidad de la adaptación cinematográfica y, sobre algo que a menudo observamos que evalúan muchos lectores-espectadores, si la novela es mejor que la película o viceversa.

Estará con nosotros nuestro compañero Javier Duque, profesor de Legua y Literatura, para el que Los girasoles ciegos supone la recreación de un mundo opresivo e inquietante, donde los personajes viven enclaustrados moral, psicológica o físicamente sin que el futuro atisbe una solución esperanzadora para la claustrofobia cotidiana del día a día. De un  modo u otro, todos son víctimas de la situación asfixiante de la España de la posguerra, si bien el dolor y el sufrimiento se ceban en los débiles, en los vencidos, humillados reiteradamente con el cara al sol (metafórico y real) que tantas luces y sombras arroja sobre esta magnífica adaptación fílmica. Rafael Azcona obtuvo su sexto Goya por este trabajo en colaboración con el director José Luis Cuerda, pero nosotros, los espectadores, ganamos una última pincelada de uno de los mejores guionistas de nuestro cine. Una pincelada desgarradora donde el ocre de la frustración y del miedo tiñen la realidad con la agonía inmarcesible de “la defenestración de la esperanza”.

.